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estímulo y consumición masiva en la vida cotidiana / el decaimiento de la creatividad (una retrospectiva)

En diciembre del año pasado escribí esto:

«Me siento libre de no estar adherido a una rutina y a la constante espera de algún compromiso o evento. Me paso más tiempo haciendo las cosas porque no corro para ningún lado, porque puedo usar todo el tiempo que quiera para apreciar el mundo más de cerca. Un día de estos quiero tomarme un ómnibus cualquiera y llevar nada más que un diario y unos libros, a ver en donde termino y qué hago, cómo me manejo. Pienso en cuidar de mí mismo y vestirme bien, en encontrar cosas en lo mundano y enriquecerme lo más posible.»

Había terminado mi último año de secundaria, comenzando unas vacaciones de verano que no tenía idea iban a ser trascendentales y hasta mágicas para mí. Ganar un grado extra de individualidad y voluntad cuando se sale del liceo es una experiencia universal - uno empieza a pensar en qué quiere hacer con su tiempo y porqué como nunca antes (algo abrumante para muchos), si es que se tiene la suerte de no tener que laburar. Afortunadamente la tuve y pasé muchísimo tiempo determinando qué quería hacer de mí, no en cuestiones de oficio (siempre supe a lo que me quería dedicar), pero como humano, individuo. Para mí esto de tener una identidad y una mente siempre fue algo bastante maleable. Me importaba convertirme en alguien de quien pudiera estar orgulloso.

Determiné que quería aprender. De cualquier cosa, con cualquier cosa, lo más posible - venía de un año de culturizarme muchísimo, compartir mis creaciones artísticas con otras personas, perfeccionar como nunca mis habilidades musicales - quería continuar en esa línea. Empecé a leer como un desquiciado, ver muchos documentales, artedibujarescribircrearAHAFASDG, pensar, ese tipo de cosas. Pasaba la gran, gran mayoría de mi tiempo solo. Recuerdo no haberme llegado a juntar con mucha gente. Mi única rutina era ir a practicar y estudiar percusión a la facultad, leer en los viajes en ómnibus, y trabajar en mi página web o crear cualquier cosa cuando en casa.

Fue fascinante y lo disfruté en exceso. Llegué a conocer cosas increíbles que me cambiaron la vida y enriquecieron mucho como persona, pero todo demandaba de mí un estado de tranquilidad y concentración que no podría haber resultado de cualquier otra manera. No cargaba con mucho cansancio mental. Aprender cualquier cosa me llevaba mucho tiempo - aprender, así con todas sus letras, con intención. Me parecía importante y entretenido dedicarle cierto grado de pensamiento a todo lo que leía y absorbía. Eso suena bastante obvio, pero me estoy refiriendo al pensamiento ininterrumpido e imparcial, en quietud y calma, sin ningún otro estímulo de por medio.

Encontrar esos momentos se volvió difícil cuando comenzó el nuevo año lectivo. Fue decepcionante empezar a perder la motivación (y el tiempo) para leer entre la locura de la rutina. Acumulaba demasiado cansancio y desacelerar para poder crear e imaginar parecía imposible a veces, solo se me daba una vez cada mucho.

La inmediatez de la short-form media está hecha para tomar la mente cansada y cansarla aún más. Se me empezó a hacer mucho más fácil llenar mis espacios vacíos con doomscrolling, y como empecé a salir de mi cascarón y relacionarme con más personas también quería estar pendiente de lo que sucedía. Mis cifras de screentime crecieron muchísimo.

No me voy a poner a hablar de la maldad detrás de cómo están estructuradas las redes sociales o los efectos de los reels, shorts o tiktoks porque todos los conocemos muy bien - basta con verse a uno mismo o a las personas a nuestro alrededor. Tampoco voy a hablar de algoritmos que violan nuestra privacidad, inteligencia artificial, o slop. Se me hace urgente discutir algo menos contemplativo: está más que claro que vivimos bajo una guerra digital con el objetivo de mantenernos pasivos y abrumados a través del exceso de estímulo e información (si esto te parece una afirmación conspiranoica estoy convencido de que sos parte del problema). Ocurre tan fácilmente, tan doméstica y cotidianamente, tan universalmente, tan globalmente -- que se nos es imposible siquiera procesarlo como un problema de primera mano, ¡y cuando lo detectamos como tal es igual de fácil olvidarnos!

Interludio

Vengo hablando de lo detrimental que es la rosca de la short-form media para la creatividad, así que voy a detenerme de argumentar sobre lo dañino que es para el aprendizaje y accionar personal político aunque sea algo igual (sino más) de importante. Daría para otra entrada de blog entera. Quiero concentrar esta para las demás mentes artísticas, curiosas, creativas y neuróticas como yo que probablemente me están leyendo. O para motivar a quien sea, como sea, si es que es distinto, a pensar en algo más. En lo que sea, pero algo distinto. La vida puede ser distinta, las cosas pueden cambiar, pero hay que creerlo. Comienza con uno mismo.

Lo que se puede hacer

Spoiler: no hay mucho y no es fácil. Obviamente no tengo todas las respuestas tampoco, y considero que es algo que vale mucho la pena charlar con quienes tengamos al lado, además de ponérselo a meditar uno mismo. Simplemente tengo un par de pensamientos que me gustaría compartir. Advierto que no estoy reinventando la rueda con nada de lo que estoy diciendo, como se darán cuenta, pero considero que recordar algunas ideas es importante.

Final

Probablemente vaya añadiendo más puntos o siga haciendo entradas al respecto. Te invito (¡imploro!) que me compartas tus pensamientos a mi mail: tobiasyelangel@proton.me - lo agradecería mucho. Adoro charlar.

¡Gracias por leer!

Clave

#art #creation #personal #reading #world #writing